jueves, 7 de junio de 2007

Tras los rastros de los Dinosaurios



Huellas.

Si bien los huesos de dinosaurios han fascinado siempre al público, son solo restos de animales muertos. Las huellas, en cambio, son su evidencia más viva. La orla de barro, los cambios de rumbo, los tropiezos, y hasta la cola que nunca toca el suelo, todo ello queda demostrado en el barro antiguo. En nuestro país, hay numerosos campos de huellas fósiles de todas las épocas, desde las fascinantes huellas de megaterios de Pehuén Có (1 millón de años), hasta nuestros más antiguos ancestros pre-mamíferos en Río Negro (240 millones de años)....y en el medio: los dinosaurios, del Triásico en San Juan, del Jurásico en Santa Cruz y del Cretácico en Neuquén.

Ponga huevo dinosaurio.

El hallazgo de huevos de dinosaurios es antiguo en nuestro país. Las evidencias colectadas en la Argentina han demostrado que los titanosaurios, de largos cuellos, excavaban sus nidos y volvían al mismo nidal periódicamente, como en el Auca Mahuida. Los mayores nidos, sin embargo, son los de huevos esféricos de Río Negro, que depositaban en los yacimientos que hoy rodean la meseta de Somuncurá, el corazón geológico de la Patagónia. Sin embargo, ya quedan pocos buenos nidos para investigar por la acción devastadora de los contrabandistas.

Raptores en Argentina

Hasta hace pocos años, los raptores eran patrimonio del hemisferio norte. La fiera astucia atribuida a los velociraptores o a los troodóntidos era solo posible en Estados Unidos o Mongolia. Sin embargo, restos fragmentarios en el norte patagónico comenzaron a cambiar el panorama. Finalmente, el hallazgo de Buitreraptor, nos permitió reconocer la presencia definitiva de raptores en Argentina, algo que en realidad era lógico, dado que el grupo se originó antes de que el mundo se fragmentara en dos supercontinentes, por lo que ellos pudieron vagar y evolucionar libremente por casi todo el mundo jurásico.

La gran ingresión Atlántica

El océano Atlántico parece haber estado siempre allí, pero alguna vez, hace 120 millones de años, el muelle de Mar del Plata hubiera llegado a Sudáfrica. Una vez formado el océano, comenzó a ampliarse y, hacia fines del Cretácico, cuando el meteorito se acercaba a la Tierra, y Sudamérica se inclinaba ante el nacimiento de la cordillera, el Atlántico inundó el norte de la Patagónia llenándola de monstruos marinos. Otro brazo marino, a través del río Salado, inundó la Argentina hasta llegar al sur de Bolivia.
Fuente. Científicos Industria Argentina